viernes, 15 de abril de 2011

egoismo

A lo largo de todo el camino espiritual, nuestra vara constantemente se convierte en una serpiente y se convierte de nuevo en una vara que nos sostiene en el camino espiritual. Es decir, caminamos por debajo de la razón, en la razón, o por la fe por encima de la razón.

Cuando asciendes de nuevo, después de haber caído y de haber comenzado a juzgar lo que es bueno para ti con tu mente, tienes que tener cuidado para que el retorno a la fe por encima de la razón no sea una decisión egoísta que la mente te obliga a tomar. De lo contrario, dará como resultado que estás caminando por la fe debajo de la razón en lugar de por encima de ella, y que tu fe, la cual está dentro de la razón, desciende aún más bajo.

Se trata de un discernimiento muy fino y agudo que pincha nuestro corazón. Tenemos que ser capaces de ver la verdad ante nuestros ojos por lo que el Creador no podrán engañarnos y obligarnos a caer. Después de todo, tenemos que coger esta “serpiente” por la cola y recogerla del suelo para que se convierta en una vara de nuevo, en vez de caer bajo el peso de estos estados, bajo el peso de esta serpiente.

Toma tiempo que una persona forme estos conceptos en el interior y que comience a entender si él está en este trabajo o no, si hace estos discernimientos. Trabajar con la “vara y la serpiente” ya es trabajar con tu egoísmo, es cuando la persona está entre estas dos fuerzas que influyen en ella, el Faraón y el Creador.
ML.

jueves, 14 de abril de 2011

el mundo espiritual

El mundo espiritual es un mundo de fuerzas que actúan siguiendo leyes, algunas de las cuales comprendemos, mientras que algunos aspectos de ellas siguen siendo desconocidas, lo mismo que las ciencias convencionales que exploran la naturaleza de este mundo. Entendemos algunas partes del mundo espiritual mientras que otras permanecen ocultas

Debemos emplear un enfoque estrictamente científico y serio al investigar la espiritualidad, como lo hacemos al estudiar la naturaleza física. Lo que está oculto ahora, se revelará el día de mañana. La ciencia de la Cabalá nos proporciona los instrumentos de investigación que podrían equipararse a un microscopio dentro de nosotros, que podemos utilizar para estudiar las fuerzas espirituales, las fuerzas de otorgamiento.

Sin embargo, debo tener la fuerza del otorgamiento para medir estas fuerzas, para estudiarlas y discernirlas. El ser humano interpreta todo el conocimiento y las experiencias que recibe a través de él mismo.

Después de que desarrollo mis fuerzas de otorgamiento, las ajusto, como lo haría con un microscopio muy sensible, para penetrar en la profundidad de la materia (el deseo) en donde observo diversos fenómenos (de recepción y otorgamiento), de acuerdo a la sensibilidad de mi vasija de percepción (Kli).

En cualquier ciencia nosotros realizamos la función de un instrumento, porque a final de cuentas, somos nosotros que recibimos el conocimiento y hasta cierto punto lo hacemos subjetivamente. Pero cuando estudiamos la ciencia de la Cabalá lo hacemos conscientemente y nos convertimos en un instrumento de investigación. Sin embargo, el estudio mismo debe ser puramente científico. Nuestra investigación se vuelve objetiva pues nuestra naturaleza nos impulsa a ser objetivos.

En muchas ocasiones los cabalistas dijeron: “Por Tus acciones Te conoceré”. “Conoce a tu Creador y sírvelo”. “Pues todos Me conocerán desde el más pequeño hasta el más grande”.

En todo el universo hay solamente dos fuerzas, dos atributos: la Luz (el atributo de otorgamiento), y el deseo de disfrutar (el atributo de recepción). Todo lo demás se deriva de ellos.

M. LAITMAN.

miércoles, 13 de abril de 2011

Los Cabbalistas

Los cabalistas son científicos que estudian la naturaleza que existe por encima de las limitaciones creadas por nuestro cuerpo físico, es decir por encima de los límites sentidos en nuestro deseo egoísta. En este deseo sentimos una cierta realidad que la llamamos este mundo, en el cual existimos.

Sin embargo, si una persona tiene la oportunidad, la aspiración, y los medios para obtener el deseo de otorgar, por medio de este deseo ella empieza a sentir una nueva realidad, como se dice: “Vi un mundo inverso”. Entonces la persona siente dos realidades: continúa sintiendo el mundo pasado en su deseo de recibir, y percibe un mundo nuevo, adicional, en su deseo de otorgar.

El deseo egoísta tiene un plazo determinado de existencia dentro de la persona, y mientras este está allí, la persona siente vida en este mundo. El deseo experimenta 3 etapas: embrionario, amamantamiento y adultez (Ibúr, Ieniká, Mójin). El deseo crece por medio de estas tres etapas y luego gradualmente despierta, hasta que desaparece completamente.

Estas etapas determinan la sensación de nuestra vida: nacimiento, niñez y adultez. Una persona vive su vida, luego crece y muere. Uno siente la muerte debido a que ya no puede sentir nada en su deseo de recibir.

Sin embargo, la vida dentro del deseo de otorgar no es como la vida corporal, temporal. En esta recibimos una percepción ilimitada de la realidad. No depende de nuestro deseo de otorgar ya que el otorgar está dirigido “hacia el exterior”, a diferencia del deseo egoísta que está dirigido hacia el interior. Es por esto que siempre tenemos la oportunidad de desarrollarnos. Nuestro deseo de otorgar nunca se acaba ni muere debido a que continúa expandiéndose sin ninguna limitación.

Por esta razón, una persona siente la vida eterna dentro del deseo de otorgar. Y debido a que este llenado nunca termina, sino que por el contrario, se agranda, tal existencia se llama eterna y perfecta. Pero con el fin de familiarizarse con este estado, uno debe primero realizar una serie de acciones para adquirir el deseo de otorgar, en donde uno sentirá su vida espiritual.

M.Litman

martes, 12 de abril de 2011

NUESTRO EGOISMO ES UNA HERRAMIENTA.

Nuestro egoísmo es “ayuda a partir de lo opuesto”, la cual tenemos que usar para ascender al nivel del Creador. Y funciona en dos áreas. La primera es la conexión de la persona con el grupo donde su egoísmo trabaja contra “Israel” (la intención “directo al Creador”). La segunda es cuando nuestro ego avanza en contra de la única fuerza que controla el mundo, es decir en contra del Creador. Nuestro ego se levanta en contra de esas dos fuerzas y se resiste a ellas con todos los medios posibles en cada momento. Es por eso que todo nuestro trabajo tiene esto como objetivo.

M. LAITMAN

lunes, 11 de abril de 2011

El hombre ayudará a su prójimo

Debemos entender en qué forma se puede ayudar al amigo. ¿Se puede ayudar cuando hay ricos y pobres, inteligentes y necios, débiles y fuertes? ¿Cómo pueden ayudarse entre ellos cuando todos son inteligentes, ricos y fuertes?
Pero nosotros vemos que hay algo que todos tienen en común, esto es, el estado de ánimo. Está escrito, "La preocupación en el corazón de una persona, debe compartirla con los demás" ya que por lo que respecta a sentirse en un estado de ánimo elevado, en nada le ayudarán las riquezas ni la sabiduría, etc.

Al contrario, una persona puede ayudar a la otra, precisamente cuando ve que ésta se encuentra abatida. Como está escrito, "El hombre no se libera a sí mismo de la cárcel", más bien, es precisamente su amigo el que puede ayudarle a alcanzar un estado de ánimo elevado.

Es así que su amigo lo levanta del estado en que se encuentra y lo conduce a un buen estado de ánimo. Y la persona comienza nuevamente a adquirir confianza y fortuna una vez más en la vida. Y comienza, como si su objetivo estuviese ahora a su alcance.

Resulta, que cada una de las personas tiene que poner atención y pensar en cómo uno puede ayudar a su amigo, levantarle el estado de ánimo. Ya que con respecto al estado de ánimo, cada uno puede encontrar en su amigo alguna necesidad que él puede satisfacer.

BNEI BARUJ

domingo, 10 de abril de 2011

la importancia del ZOHAR

Hay libros escritos por gente común sobre las sensaciones en este mundo. Y hay libros escritos por los cabalistas, las personas que alcanzan el mundo superior y escriben sobre sus sensaciones en la espiritualidad.

Estos son llamados libros especiales, sagrados. Sagrado (Kadósh) traduce literalmente “separado”. El mundo espiritual está completamente separado de nuestro egoísmo, por lo tanto, la persona que está describiendo sus sensaciones, está escribiendo un libro sagrado: especial o separado.

Hay un libro muy especial aparte de los libros escritos a lo largo de la historia por la gente con un alcance espiritual. En las fuentes cabalísticas es simplemente conocido como el Libro, sin mención de su nombre “El Zohar“. Este libro es tan único que, en relación con otros libros ni siquiera es considerado un libro. Esto se debe a que fue escrito por un grupo especial de personas que alcanzaron las diez más altas Sefirót en Máljut del mundo del Infinito.

La reunión especial de estas diez personas se produjo hace aproximadamente 2000 años. Nueve estudiantes junto con su maestro Rabí Shimón se retiraron a una cueva en el norte de Israel. Se quedaron allí y estudiaron.

Esta cueva es un lugar muy especial. Cuando mi maestro Rabásh y yo íbamos a Tiberias, a menudo visitábamos esta cueva. A Rabásh realmente le gustaba estar allí. Se quedaba durante unos minutos, y parecía como si estuviera en otro lugar, como si él dejara su cuerpo. Esa es la medida en la que se conectaba con la fuerza espiritual de las diez Sefirót, de las diez almas que estaban sentadas en esta cueva, mientras revelaban el mundo del Infinito.

Al conectarse juntos alcanzaron todos los 125 niveles espirituales, desde nuestro mundo hasta el mundo del Infinito. Baál HaSulám escribe en la Introducción al Libro del Zohar” que el alto nivel de alcance por un grupo de personas se produjo una sola vez en toda la historia porque ellos se unieron y estudiaron juntos.

Sólo en la corrección final (Gmár Tikún) seremos capaces de alcanzar el mismo nivel que fue alcanzado por este grupo, y seremos capaces de hacerlo gracias a su unificación. Ellos escribieron en el Libro del Zohar cómo fueron ellos capaces de unirse, qué ocurrió como resultado, y qué fue revelado en la conexión entre ellos. Ahí yace todo el poder de El Libro del Zohar.

Y claramente este Libro puede darnos la mayor fuerza de la corrección de nuestras almas. Es por eso que este libro es tan importante.

M. LAITMAN

viernes, 8 de abril de 2011

TODOS SOMOS UNA SOLA ALMA

En principio, tenemos que tratarlos a todos como partes de nuestra alma. De esa manera tengo que pensar en todos, incluso en los más grandes villanos. Ellos están fuera de mí en el mundo, porque todos estos deseos y cualidades dentro de mí todavía no están corregidos. Por lo tanto, externamente tengo que tratarlos con tolerancia, entendiendo que éste es el camino de la corrección. Llegará el tiempo en el que ellos también se unirán a este camino.

El alma común, la única criatura creada se compone de muchas partes. Algunas son más importantes y algunas son menores, al igual que en nuestro cuerpo físico, el cual está construido exactamente de acuerdo con la estructura del alma.

El alma también tiene una parte llamada, “cuerpo”, que es el deseo común que está dividido en muchos sistemas y subsistemas: el cerebro, el corazón, el hígado, los riñones, y otros sistemas importantes que están interconectados y sin los cuales el cuerpo no podría existir. Algunos de estos sistemas pueden ser recreados artificialmente, pero tienen que estar presentes en el cuerpo. Por otra parte, hay sistemas que no necesariamente tienen que estar presentes en el cuerpo, por ejemplo, las extremidades, músculos y huesos.

El alma común tiene partes que son particularmente importantes, el cerebro y el corazón, así como aquellos que son menos importantes, pero siguen siendo necesarios para la existencia. El cerebro y el corazón fueron corregidos en su mayoría desde Adám hasta nuestros días por el linaje de cabalistas que conocemos y de quienes estudiamos.

Ahora la fase de la corrección común se ha establecido en el momento en el que además del cerebro y del corazón estamos empezando a corregir los pulmones, los riñones, el hígado, el bazo, y así sucesivamente. Estas son partes importantes, pero menos importantes que el cerebro y el corazón. Las personas que estudian la Cabalá pertenecen a estas partes.

Todo el resto de la humanidad pertenece, por ejemplo, a los músculos, los huesos y extremidades, que son sistemas que no son necesarios para la existencia del organismo, pero son necesarias para su plenitud. Así es como debemos tratarlos y, en esencia ellos representan el 90% de toda el alma.

No pueden actuar de forma independiente. No pueden sentir un anhelo por la espiritualidad, sino que funcionan sólo de acuerdo con las órdenes que les llegan desde el cerebro y el corazón a través de nosotros, los diversos órganos importantes. Esto no disminuye su importancia, porque si estamos hablando de un alma común, entonces la ausencia de una célula diminuta, interrumpe la perfección.

Por lo tanto, todos son importantes y al final de la corrección cada persona es tan valiosa como todos. Esa es la ley de perfección de un sistema cerrado. Estudiamos este principio en el ejemplo de un sistema analógico: Tiene una entrada y una salida, y si algo se rompe dentro de él entonces no produce el resultado necesario.

Sin embargo, hay una diferencia durante el tiempo de corrección. Las partes que son más importantes son corregidas antes y las partes menos importantes se corrigen después de acuerdo con una jerarquía. Por lo tanto, no esperen que el mundo oiga y entienda lo que estamos haciendo, porque miles de millones de personas pertenecen a la parte pasiva. Ellos se unirán al proceso, porque verán que es imposible hacer otra cosa. De esta manera será corregido el mundo. La gente puede ser extraordinariamente inteligente o desarrollada, pueden ser grandes científicos, artistas y activistas culturales, sin embargo, estar completamente sordos a la espiritualidad. Así es como debemos tratar a todo el mundo.

Sólo aquellos que vienen al estudio de la Cabalá a través de diversos caminos pertenecen al interior del sistema. Por lo tanto, tenemos que valorar a cada persona aquí, porque fue elegida por el Creador para ser parte de un órgano importante del sistema común y por lo tanto un gran capital. Mientras tanto, otros podrían no ser tan importantes. Incluso los hijos de muchos cabalistas no tomaron el mismo camino, porque cada persona tiene su propio papel en el sistema y no se transmite hereditariamente. Así que armarte de paciencia.

M. LAITMAN