A la larga, existe sólo una acción que depende de nosotros y con cuya ayuda podemos expresar nuestro deseo. Todas las otras acciones no funcionan.
Digamos que soy consumido por un ardiente deseo de hacer o cambiar algo, de mejorar mi vida. Existen miles de interruptores frente a mí en la pared. Yo sigo presionando los botones esperando ver algunos cambios, trato de entender si activé algo, mientras pierdo el hilo de la secuencia y me pierdo al localizar los botones…
Así es en nuestra vida: nos desorientamos por los numerosos “botones” que apenas si tenemos tiempo de presionar. “Relájate”, aconsejan los cabalistas. “De esta manera, no tendrás éxito. Existe sólo un botón que necesitas presionar para sentirte bien. Si presionas alguno de los otros, te sentirás mal”.
¿Entonces por qué están ahí los botones?, son necesarios para que, mientras hacemos intentos en vano, nos volvamos más listos y encontremos el botón adecuado. Este camino es considerado como “el camino del sufrimiento”.
Pero existe otro camino, “el camino de la Torá”, donde la persona recibe instrucciones: “No toques ningún otro botón de la pared porque va a empeorar las cosas. Después de todo, piensas que funcionan y esperas buenos resultados. El tiempo transcurre, mientras continúas poniendo tus esperanzas y aspiraciones no en el Creador, no en la única fuerza actuante en la realidad. En otras palabras, estás sirviendo a ídolos. Aparte, al tener las mismas expectativas, estás retrasando cada vez más el ritmo de corrección predeterminado. Como resultado, cada botón presionado incorrectamente y el retraso que le sigue, lleva a consecuencias negativas”.
¿Entonces cuál es la solución? Necesitamos encontrar el botón adecuado lo más rápido posible. En el artículo “La libertad” Baál HaSulám explica cómo se hace. Si sigues regresando al mismo botón, presionándolo cada vez más fuerte, consigues abrir la fuente de la abundancia, que te corrige y te llena con todo lo bueno que existe.
Ese es el único botón que enciende todo el sistema, mientras que todos los otros no están conectados a nada. Al presionarlos, sólo te provocas molestias, en lugar de activar el único mecanismo del que dispones. De la misma manera, la inactividad naturalmente te trae problemas. Los engranajes de la realidad continúan rodando, y si no contribuyes positivamente con estos, el sistema automáticamente se desliza hacia lo negativo.
Es por esto que es necesario encontrar el botón correcto entre todos los otros y entrenarte para presionar sólo este, sin cometer ningún error. Esto constituye nuestro trabajo ¿quién no busca la suerte? De esto se trata la “suerte”.
m. laitman
lunes, 2 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
SIGNIFICADO DE PEDIR A DIOS
¿Qué significa pedir al Creador y cómo podemos pedirle algo de Él? ¿Podemos decir dentro de nosotros: Corrige mis cualidades?
Respuesta: cuando la persona comienza a hacer esto, él se vuelve hacia el Creador como si Él fuera un individuo, una autoridad y una fuerza externa que está afuera de él como si él estuviera orando a un “ídolo” o a alguna imagen imaginaria. Pero no puedes hacer nada respecto a esto. Así es como imaginamos al Creador en un principio.
Sin embargo, más tarde comenzamos a revelar que esta fuerza existe sólo dentro de nosotros, de acuerdo con la prohibición, “No te harás otros dioses”, es decir aquellos que están fuera de ti.
Nosotros ahondamos adentro más y más profundamente, donde descubrimos que está localizado el Creador, precisamente en nuestro punto más profundo. Es como tu mamá, quien te dio la vida y por esto tú la percibes como la fuerza más intima que te creó, la cual es tu punto de origen, tu fuente. Así es como la persona siente al Creador.
El Creador comienza a sentirse dentro de ti como la fuente de energía, sentimiento y razón más intima.
M. LAITMAN
Respuesta: cuando la persona comienza a hacer esto, él se vuelve hacia el Creador como si Él fuera un individuo, una autoridad y una fuerza externa que está afuera de él como si él estuviera orando a un “ídolo” o a alguna imagen imaginaria. Pero no puedes hacer nada respecto a esto. Así es como imaginamos al Creador en un principio.
Sin embargo, más tarde comenzamos a revelar que esta fuerza existe sólo dentro de nosotros, de acuerdo con la prohibición, “No te harás otros dioses”, es decir aquellos que están fuera de ti.
Nosotros ahondamos adentro más y más profundamente, donde descubrimos que está localizado el Creador, precisamente en nuestro punto más profundo. Es como tu mamá, quien te dio la vida y por esto tú la percibes como la fuerza más intima que te creó, la cual es tu punto de origen, tu fuente. Así es como la persona siente al Creador.
El Creador comienza a sentirse dentro de ti como la fuente de energía, sentimiento y razón más intima.
M. LAITMAN
viernes, 29 de abril de 2011
historia de kabbalah
La sabiduría de la Cabalá se reveló gracias a Adám (“el primer hombre”) hace 5.770 años. El escribió un libro sobre el tema titulado Raziel HaMaláj (El ángel Raziel). Esta enseñanza continuó a través de sus estudiantes, y veinte generaciones más tarde, llegó a Abraham, un sabio que vivía en la antigua Babilonia.
Abraham adoraba estrellas, espíritus, y árboles y hacía ídolos hasta que la sabiduría de la Cabalá fue revelada a él en forma global. Él escribió sobre esto en el Séfer Ietzirá (El Libro de la Creación).
Abraham condujo a sus discípulos a salir de Babilonia y a entrar en la tierra de Canaán. Organizó un grupo de cabalistas con ellos, que se prolongó hasta la caída misma del Templo. Todos ellos vivían entre sí como una sociedad global, integral, como un hombre con un corazón. Sin embargo, hace 2.000 años, en el momento de la caída del Templo, ellos cayeron del amor fraternal al odio infundado.
Este evento fue lo que llamamos la “caída”, puesto que se cayeron del mundo global a nuestro egoísmo humano. Así perdieron ellos la sensación del mundo espiritual, la dimensión superior, y empezaron a sentirse como todos lo hacemos ahora, es decir como si existiéramos sólo en nuestro mundo, cada uno por separado, de manera egoísta.
En vez de la sabiduría de la Cabalá y de la vida en el sistema colectivo, integral, ellos comenzaron a experimentar sólo nuestro mundo, como lo hace la gente hoy en día. En ese momento, la Cabalá, que es la sabiduría, el alcance, el conocimiento y la ciencia espiritual, fue reemplazada por la religión, la fe religiosa. Después de todo, el mundo espiritual desapareció de su vista.
Esta es la forma en la que existimos hasta este día. Religiones tales como el judaísmo surgieron, y esta dio origen al cristianismo, seguida por el Islam. Todas estas religiones existen porque lo espiritual, global e integral del mundo está oculto de nosotros.
Sin embargo, mientras se desarrolla, no habrá lugar para las religiones. Se convertirán en las tradiciones culturales de una nación. Por eso hay tal resistencia entre la Cabalá y el judaísmo, la cual ha continuado durante los últimos 2.000 años.
La gente religiosa odia la Cabalá, porque esta les explica que ellos viven en la oscuridad y no entienden dónde están y qué están haciendo. Sin embargo, llegará un tiempo, y especialmente en nuestros días, en el cual tendrán que elevarse desde el nivel de la fe ciega al nivel del conocimiento espiritual.
M. LAITMAN
Abraham adoraba estrellas, espíritus, y árboles y hacía ídolos hasta que la sabiduría de la Cabalá fue revelada a él en forma global. Él escribió sobre esto en el Séfer Ietzirá (El Libro de la Creación).
Abraham condujo a sus discípulos a salir de Babilonia y a entrar en la tierra de Canaán. Organizó un grupo de cabalistas con ellos, que se prolongó hasta la caída misma del Templo. Todos ellos vivían entre sí como una sociedad global, integral, como un hombre con un corazón. Sin embargo, hace 2.000 años, en el momento de la caída del Templo, ellos cayeron del amor fraternal al odio infundado.
Este evento fue lo que llamamos la “caída”, puesto que se cayeron del mundo global a nuestro egoísmo humano. Así perdieron ellos la sensación del mundo espiritual, la dimensión superior, y empezaron a sentirse como todos lo hacemos ahora, es decir como si existiéramos sólo en nuestro mundo, cada uno por separado, de manera egoísta.
En vez de la sabiduría de la Cabalá y de la vida en el sistema colectivo, integral, ellos comenzaron a experimentar sólo nuestro mundo, como lo hace la gente hoy en día. En ese momento, la Cabalá, que es la sabiduría, el alcance, el conocimiento y la ciencia espiritual, fue reemplazada por la religión, la fe religiosa. Después de todo, el mundo espiritual desapareció de su vista.
Esta es la forma en la que existimos hasta este día. Religiones tales como el judaísmo surgieron, y esta dio origen al cristianismo, seguida por el Islam. Todas estas religiones existen porque lo espiritual, global e integral del mundo está oculto de nosotros.
Sin embargo, mientras se desarrolla, no habrá lugar para las religiones. Se convertirán en las tradiciones culturales de una nación. Por eso hay tal resistencia entre la Cabalá y el judaísmo, la cual ha continuado durante los últimos 2.000 años.
La gente religiosa odia la Cabalá, porque esta les explica que ellos viven en la oscuridad y no entienden dónde están y qué están haciendo. Sin embargo, llegará un tiempo, y especialmente en nuestros días, en el cual tendrán que elevarse desde el nivel de la fe ciega al nivel del conocimiento espiritual.
M. LAITMAN
miércoles, 27 de abril de 2011
LA ACTITUD ANTE EL CREADOR.
Nuestro principal problema es establecer nuestra actitud hacia el Creador. Claramente, es subjetiva y depende enteramente de nosotros, de cómo pensamos y sentimos. No cambia dependiendo de la actitud del Creador, la cual nos es desconocida, sino que es determinada mediante lo que pensamos de Él.
Por una parte, hablamos de la naturaleza, del entorno en el que nos desarrollamos. Alguna vez el hombre comenzó a revelar la naturaleza, ascendiendo así en nuestro mundo del nivel animado al nivel humano al investigar la naturaleza a su alrededor. Tras eso comenzó a investigar el mundo espiritual, una vez que su deseo creció hasta ese nivel. Así, al grado en que su deseo creció, la persona se adentró cada vez más profundo en la naturaleza.
Sin embargo, la persona consiste de dos partes: una siente y otra entiende, y las dos tienen una conexión específica e influencia mutua. Precisamente a través de ellas, sentimiento y razón, o corazón y mente, él investiga lo que siente. Cualquier cosa que no entre a sus sentidos permanece desconocida para él. Él investiga sólo sus impresiones, mientras que las cosas que son inaccesibles a las sensaciones propias, no pueden ser discutidas para nada porque serían filosofía vacía y fantasía.
Por lo tanto, nuestras ideas del Creador no están basadas en cómo es Él en realidad, sino en cómo Lo percibimos ¡Nunca sabremos quién es Él realmente! Sólo sabemos que existe una fuerza externa, superior que es percibida como la naturaleza a nuestro alrededor.
Sus partes más cercanas las llamamos “este mundo”. Pero existe una naturaleza más grande que se revela a la persona cuando se somete a un desarrollo especial. Esta es llamada naturaleza superior. Pero, nadie sabe quién es el Creador en sí.
Por lo tanto, la ciencia de la Cabalá habla acerca de todo en relación con el hombre. Está escrito, “¡No existe nadie más que Él!” Es decir cómo siente una persona y qué discierne como resultado de su investigación.
Los cabalistas nos hablan acerca de sus impresiones de esta fuerza superior única, y resulta que el Creador parece enojarse mucho, o estar feliz, o disfrutar algo. Pero esta es la manera cómo lo siente la persona ¡Así es como él siente la fuerza superior! Sin embargo, no sabemos lo que realmente le sucede.
No obstante, es muy importante para nosotros establecer nuestra actitud hacia la fuerza superior para saber de dónde viene esta forma, imagen, impresión, o sensación, la cual recibimos de Él. A quién sentimos: ¿a Él o a nosotros? O ¿nos percibimos en contraste con Su Luz? O ¿sentimos algo que nos es común a ambos, alguna interacción entre nosotros? ¡Eso es algo que tengo que saber!
Cuando me siento bien o mal, De quién depende esta sensación, ¿de mí, o viene del Creador? O ¿tal vez depende de nuestra mutua similitud, o de alguna conexión especial?
Si llevo a cabo cualquier acción, ya sea en palabras, pensamientos, o físicamente, ¿está Él forzándome a actuar de esa manera o tengo algún tipo de libertad? ¿Pero cómo puedo tener esa libertad si soy un resultado, un producto de Su trabajo?
Es decir, debemos de alguna manera definirnos en relación con nuestra conexión con el Creador. De otra manera nos confundiremos constantemente. Esto tiene una gran importancia para nuestra actitud, nuestro trabajo interno, y nuestra conexión con Él. Esto también se refleja en todas nuestras relaciones, dentro de la familia y cuando una persona está frente a frente consigo mismo.
Por lo tanto, esta no es una pregunta abstracta para nosotros. Establecer nuestro estado, conexión, y actitud hacia el Creador influye en todos los niveles de nuestra vida. Esto es lo más fundamental que hay. Por eso la opinión de Baál HaSulám es muy importante para nosotros a este respecto, lo que establece en el artículo, “No existe nadie más que Él”, el primer artículo en el libro Shamati.
M. LAITMAN
Por una parte, hablamos de la naturaleza, del entorno en el que nos desarrollamos. Alguna vez el hombre comenzó a revelar la naturaleza, ascendiendo así en nuestro mundo del nivel animado al nivel humano al investigar la naturaleza a su alrededor. Tras eso comenzó a investigar el mundo espiritual, una vez que su deseo creció hasta ese nivel. Así, al grado en que su deseo creció, la persona se adentró cada vez más profundo en la naturaleza.
Sin embargo, la persona consiste de dos partes: una siente y otra entiende, y las dos tienen una conexión específica e influencia mutua. Precisamente a través de ellas, sentimiento y razón, o corazón y mente, él investiga lo que siente. Cualquier cosa que no entre a sus sentidos permanece desconocida para él. Él investiga sólo sus impresiones, mientras que las cosas que son inaccesibles a las sensaciones propias, no pueden ser discutidas para nada porque serían filosofía vacía y fantasía.
Por lo tanto, nuestras ideas del Creador no están basadas en cómo es Él en realidad, sino en cómo Lo percibimos ¡Nunca sabremos quién es Él realmente! Sólo sabemos que existe una fuerza externa, superior que es percibida como la naturaleza a nuestro alrededor.
Sus partes más cercanas las llamamos “este mundo”. Pero existe una naturaleza más grande que se revela a la persona cuando se somete a un desarrollo especial. Esta es llamada naturaleza superior. Pero, nadie sabe quién es el Creador en sí.
Por lo tanto, la ciencia de la Cabalá habla acerca de todo en relación con el hombre. Está escrito, “¡No existe nadie más que Él!” Es decir cómo siente una persona y qué discierne como resultado de su investigación.
Los cabalistas nos hablan acerca de sus impresiones de esta fuerza superior única, y resulta que el Creador parece enojarse mucho, o estar feliz, o disfrutar algo. Pero esta es la manera cómo lo siente la persona ¡Así es como él siente la fuerza superior! Sin embargo, no sabemos lo que realmente le sucede.
No obstante, es muy importante para nosotros establecer nuestra actitud hacia la fuerza superior para saber de dónde viene esta forma, imagen, impresión, o sensación, la cual recibimos de Él. A quién sentimos: ¿a Él o a nosotros? O ¿nos percibimos en contraste con Su Luz? O ¿sentimos algo que nos es común a ambos, alguna interacción entre nosotros? ¡Eso es algo que tengo que saber!
Cuando me siento bien o mal, De quién depende esta sensación, ¿de mí, o viene del Creador? O ¿tal vez depende de nuestra mutua similitud, o de alguna conexión especial?
Si llevo a cabo cualquier acción, ya sea en palabras, pensamientos, o físicamente, ¿está Él forzándome a actuar de esa manera o tengo algún tipo de libertad? ¿Pero cómo puedo tener esa libertad si soy un resultado, un producto de Su trabajo?
Es decir, debemos de alguna manera definirnos en relación con nuestra conexión con el Creador. De otra manera nos confundiremos constantemente. Esto tiene una gran importancia para nuestra actitud, nuestro trabajo interno, y nuestra conexión con Él. Esto también se refleja en todas nuestras relaciones, dentro de la familia y cuando una persona está frente a frente consigo mismo.
Por lo tanto, esta no es una pregunta abstracta para nosotros. Establecer nuestro estado, conexión, y actitud hacia el Creador influye en todos los niveles de nuestra vida. Esto es lo más fundamental que hay. Por eso la opinión de Baál HaSulám es muy importante para nosotros a este respecto, lo que establece en el artículo, “No existe nadie más que Él”, el primer artículo en el libro Shamati.
M. LAITMAN
domingo, 24 de abril de 2011
LA FISICA ESPIRITUAL
Todo el desarrollo sucede de acuerdo con los cuatro estados de HaVaYáH que surgen de la combinación de dos cualidades, del deseo de recibir placer y del deseo de otorgar, que empiezan a conectarse entre sí. Al principio, el deseo de recibir prevalece. Luego lo hace el deseo de otorgar. Después, trabajan juntos, y todo culmina con el grado final de Máljut que desea gobernar sobre todos con su deseo egoísta.
Por esta razón, cuando la Luz influye en el deseo, hace que se desarrolle de acuerdo con los cuatro estados hasta el estado de Dálet (Cuatro). Esta es la ley de la física espiritual. Esto da como resultado el desarrollo de acuerdo con los niveles inanimado, vegetativo, animado, y humano. El hombre mismo, también se desarrolla de acuerdo con los mismos cuatro niveles: inanimado, vegetativo, animado y humano en su interior.
Por eso necesitamos entrar en un estado cada vez, estar en él, y sentir sus defectos. Nosotros nos “guisamos” en un cierto grado de desarrollo hasta que comprendemos sus deficiencias y comenzamos a buscar el nuevo grado. Todo esto sucede de acuerdo con la ley de los cuatro estados del desarrollo, según la cual cada grado actual contiene siempre el lado opuesto del grado siguiente, que nos atrae.
Esta es la razón por la que inicialmente disfrutamos de cada nuevo estado alcanzado, pero luego empezamos a sentir que este estado es nuestro “exilio“. Este empieza a sentirse malo e insuficiente. De esta manera, carecemos de la vida “vegetativa” en el nivel “inanimado”, de la vida “animada” en el nivel vegetativo, y de la vida “humana” en el nivel animado. Sin embargo, ¿De qué carecemos en el nivel humano? ¡Carecemos del Creador!
Atravesamos estos cuatro estados de esta manera, los cuales se conocen como los cuatro exilios. Cada vez que sentimos que estamos en el exilio, queremos salir de este estado. Cada vez que ya no somos capaces de permanecer en un estado determinado porque la sensación de carencia se vuelve intolerable, vamos a un nuevo estado, y esta transición se llama “la redención”.
En resumen, hay cuatro exilios y cuatro redenciones. Hasta hoy, hemos atravesado cuatro exilios y tres redenciones en el transcurso de la historia de la humanidad, y estamos en el umbral de la liberación cuarta y última.
En nuestro estado actual, lo tenemos todo, excepto al Creador, la sensación y la conexión con Él para así poder sentir Su cualidad: otorgamiento y amor a los demás. Cuando una persona carece específicamente de esto, significa que ha alcanzado el cuarto y último estado, la sensación de carencia de la revelación del Creador.
No hay carencia mayor, esta es la carencia final. Esta es la carencia que necesitamos alcanzar con nuestros esfuerzos, ejercicios y trabajo mutuo. El hombre debe verificar si esto es realmente de lo que carece. Si no, todavía no se ha acercado a la liberación. Sin embargo, si tiene un entorno fuerte que tenga derecho a salir del exilio hacia la redención, es posible que ellos puedan sacarlo del exilio cuando salgan, puesto que deben llevar a un anciano, una mujer o un niño.
Los primeros en salir son los hombres (Gvarím), aquellos que son capaces de superarlo (Midgabrím). Ellos los jalan a todos, ayudan y guían de alguna manera. Los demás sólo tienen que estar listos para unirse con ellos, no para resistirse, teniendo el deseo de salir aunque sean débiles y carezcan de la fuerza necesaria para unirse. Sin embargo, no deben estar en su contra.
En otras palabras, necesitamos alcanzar un estado en el que sentiremos específicamente la carencia del atributo de otorgamiento y amor, de unidad, de garantía mutua. Este estado precede al nacimiento espiritual.
M.LAITMAN
Por esta razón, cuando la Luz influye en el deseo, hace que se desarrolle de acuerdo con los cuatro estados hasta el estado de Dálet (Cuatro). Esta es la ley de la física espiritual. Esto da como resultado el desarrollo de acuerdo con los niveles inanimado, vegetativo, animado, y humano. El hombre mismo, también se desarrolla de acuerdo con los mismos cuatro niveles: inanimado, vegetativo, animado y humano en su interior.
Por eso necesitamos entrar en un estado cada vez, estar en él, y sentir sus defectos. Nosotros nos “guisamos” en un cierto grado de desarrollo hasta que comprendemos sus deficiencias y comenzamos a buscar el nuevo grado. Todo esto sucede de acuerdo con la ley de los cuatro estados del desarrollo, según la cual cada grado actual contiene siempre el lado opuesto del grado siguiente, que nos atrae.
Esta es la razón por la que inicialmente disfrutamos de cada nuevo estado alcanzado, pero luego empezamos a sentir que este estado es nuestro “exilio“. Este empieza a sentirse malo e insuficiente. De esta manera, carecemos de la vida “vegetativa” en el nivel “inanimado”, de la vida “animada” en el nivel vegetativo, y de la vida “humana” en el nivel animado. Sin embargo, ¿De qué carecemos en el nivel humano? ¡Carecemos del Creador!
Atravesamos estos cuatro estados de esta manera, los cuales se conocen como los cuatro exilios. Cada vez que sentimos que estamos en el exilio, queremos salir de este estado. Cada vez que ya no somos capaces de permanecer en un estado determinado porque la sensación de carencia se vuelve intolerable, vamos a un nuevo estado, y esta transición se llama “la redención”.
En resumen, hay cuatro exilios y cuatro redenciones. Hasta hoy, hemos atravesado cuatro exilios y tres redenciones en el transcurso de la historia de la humanidad, y estamos en el umbral de la liberación cuarta y última.
En nuestro estado actual, lo tenemos todo, excepto al Creador, la sensación y la conexión con Él para así poder sentir Su cualidad: otorgamiento y amor a los demás. Cuando una persona carece específicamente de esto, significa que ha alcanzado el cuarto y último estado, la sensación de carencia de la revelación del Creador.
No hay carencia mayor, esta es la carencia final. Esta es la carencia que necesitamos alcanzar con nuestros esfuerzos, ejercicios y trabajo mutuo. El hombre debe verificar si esto es realmente de lo que carece. Si no, todavía no se ha acercado a la liberación. Sin embargo, si tiene un entorno fuerte que tenga derecho a salir del exilio hacia la redención, es posible que ellos puedan sacarlo del exilio cuando salgan, puesto que deben llevar a un anciano, una mujer o un niño.
Los primeros en salir son los hombres (Gvarím), aquellos que son capaces de superarlo (Midgabrím). Ellos los jalan a todos, ayudan y guían de alguna manera. Los demás sólo tienen que estar listos para unirse con ellos, no para resistirse, teniendo el deseo de salir aunque sean débiles y carezcan de la fuerza necesaria para unirse. Sin embargo, no deben estar en su contra.
En otras palabras, necesitamos alcanzar un estado en el que sentiremos específicamente la carencia del atributo de otorgamiento y amor, de unidad, de garantía mutua. Este estado precede al nacimiento espiritual.
M.LAITMAN
miércoles, 20 de abril de 2011
NUESTRA NATURALEZA
En nuestro mundo lo único que sabemos hacer es recibir. Por lo tanto, sin la ciencia de la Cabalá el mundo resbalaría hacia la autodestrucción. Si no fuera por las nociones del Creador y la creación extraídas de la Cabalá, si no fuera por la oportunidad de atraer la Luz superior, la fuerza que nos corrige, si sólo existiera este mundo frente a nosotros, sólo la tierra rotando en el espacio y nosotros en su superficie manejados por la naturaleza, entonces exterminaríamos la vida aquí en las próximas dos décadas. Esto está confirmado por la investigación científica, en la cual definitivamente se puede confiar. Los recursos de la tierra son limitados, y después de habernos comido todo, moriríamos de inanición.
En nuestro mundo no hay solución para este proceso. Estamos deliberadamente siendo llevados a un estado irreversible en el que no nos quedará ningún medio de salvación. El propósito es revelar nuestro Faraón, nuestro egoísmo, que nos destruye y no nos permite hacer nada. Como resultado de este proceso, toda la humanidad tiene que sentir una necesidad por el Creador.
La investigación nos muestra que en los próximos años el mundo enfrentará una carencia extremadamente cruel de agua limpia y otros recursos necesarios. En teoría, para el final de este siglo terminaremos con lo que queda y tendremos muchas posibilidades de morir. Y no hay solución. Las mentes más brillantes del mundo no pueden encontrarla. Pero son tan listos que pueden ver una línea final de la cual no hay escapatoria.
Y en realidad, ¿Cómo podemos salir de ello? No tenemos oportunidad en cuanto a restringir nuestras inclinaciones malvadas. No puedes aconsejarle a las personas consumir menos debido a la falta de otra opción. Si cada uno comienza a recibir el ingreso mínimo y no más que eso, entonces a partir de mañana nadie va a ser capaz de moverse ¿Y cuál sería el punto de eso? Es exactamente lo que sucedió en Rusia tras la revolución. Si la motivación desaparece, el mundo se congelaría. Incluso si entregas medallas por el trabajo desinteresado, no ayudaría.
Tengo que sentir que otra persona es inferior a mí de alguna manera, que he ganado más o he alcanzado algo más grande. Si no tengo esto, ¿Entonces qué compensación puedes ofrecerme? Si mi vecino recibe 5000 dólares, entonces yo necesito al menos 5001. Pero si todo es igual, entonces la persona simplemente no puede vivir de esa manera.
Es por eso que hoy enfrentamos un problema que no tiene solución en nuestro mundo. Somos incapaces de lograr el equilibrio con la naturaleza. Eventualmente todos entenderemos qué es un mundo global, integral y qué es la homeostasis. Hay muchas películas e investigación en este tópico y todas hablan de que debemos practicar la moderación. El único problema es que no somos capaces de contenernos.
El Faraón surge de las sombras dentro de nosotros, obstruyendo todos nuestros intentos de moderar nuestro apetito. Pronto esto saldrá a la superficie: Las personas se observarán, viendo como son impotentes, caminando hacia la muerte sin ser capaces de parar. Baál HaSulám describe esto mediante una alegoría: El ángel de la muerte te trae una gota de veneno en la punta de una espada y tú abres la boca para tragarla y morir. Eres incapaz de vencerte a ti mismo y esperas esta gota final.
Es por eso que la diseminación de la ciencia de la Cabalá es necesaria. Se necesita un grupo ejemplar, capaz de mostrarle al mundo la verdadera solución. Este grupo tiene que convertirse en “una Luz para las naciones” y desde arriba derramar sobre ellos la sensación y mente espirituales. De otra manera el mundo no tiene oportunidad.
Similarmente, en nuestro caso particular tampoco hay oportunidad. La diferencia es que nosotros mismos queremos sentir este estado definitivo porque sabemos que después de eso la Luz superior nos será revelada, siendo esta una nueva fuerza, la fuerza de otorgamiento que tirará de nosotros hasta un nivel diferente. Y debemos hacer lo mismo por el mundo incluso cuando las personas no son capaces de aspirar a esto antes de tiempo.
M. LAITMAN
En nuestro mundo no hay solución para este proceso. Estamos deliberadamente siendo llevados a un estado irreversible en el que no nos quedará ningún medio de salvación. El propósito es revelar nuestro Faraón, nuestro egoísmo, que nos destruye y no nos permite hacer nada. Como resultado de este proceso, toda la humanidad tiene que sentir una necesidad por el Creador.
La investigación nos muestra que en los próximos años el mundo enfrentará una carencia extremadamente cruel de agua limpia y otros recursos necesarios. En teoría, para el final de este siglo terminaremos con lo que queda y tendremos muchas posibilidades de morir. Y no hay solución. Las mentes más brillantes del mundo no pueden encontrarla. Pero son tan listos que pueden ver una línea final de la cual no hay escapatoria.
Y en realidad, ¿Cómo podemos salir de ello? No tenemos oportunidad en cuanto a restringir nuestras inclinaciones malvadas. No puedes aconsejarle a las personas consumir menos debido a la falta de otra opción. Si cada uno comienza a recibir el ingreso mínimo y no más que eso, entonces a partir de mañana nadie va a ser capaz de moverse ¿Y cuál sería el punto de eso? Es exactamente lo que sucedió en Rusia tras la revolución. Si la motivación desaparece, el mundo se congelaría. Incluso si entregas medallas por el trabajo desinteresado, no ayudaría.
Tengo que sentir que otra persona es inferior a mí de alguna manera, que he ganado más o he alcanzado algo más grande. Si no tengo esto, ¿Entonces qué compensación puedes ofrecerme? Si mi vecino recibe 5000 dólares, entonces yo necesito al menos 5001. Pero si todo es igual, entonces la persona simplemente no puede vivir de esa manera.
Es por eso que hoy enfrentamos un problema que no tiene solución en nuestro mundo. Somos incapaces de lograr el equilibrio con la naturaleza. Eventualmente todos entenderemos qué es un mundo global, integral y qué es la homeostasis. Hay muchas películas e investigación en este tópico y todas hablan de que debemos practicar la moderación. El único problema es que no somos capaces de contenernos.
El Faraón surge de las sombras dentro de nosotros, obstruyendo todos nuestros intentos de moderar nuestro apetito. Pronto esto saldrá a la superficie: Las personas se observarán, viendo como son impotentes, caminando hacia la muerte sin ser capaces de parar. Baál HaSulám describe esto mediante una alegoría: El ángel de la muerte te trae una gota de veneno en la punta de una espada y tú abres la boca para tragarla y morir. Eres incapaz de vencerte a ti mismo y esperas esta gota final.
Es por eso que la diseminación de la ciencia de la Cabalá es necesaria. Se necesita un grupo ejemplar, capaz de mostrarle al mundo la verdadera solución. Este grupo tiene que convertirse en “una Luz para las naciones” y desde arriba derramar sobre ellos la sensación y mente espirituales. De otra manera el mundo no tiene oportunidad.
Similarmente, en nuestro caso particular tampoco hay oportunidad. La diferencia es que nosotros mismos queremos sentir este estado definitivo porque sabemos que después de eso la Luz superior nos será revelada, siendo esta una nueva fuerza, la fuerza de otorgamiento que tirará de nosotros hasta un nivel diferente. Y debemos hacer lo mismo por el mundo incluso cuando las personas no son capaces de aspirar a esto antes de tiempo.
M. LAITMAN
No hay diferncia entre hombre y mujer en el trabajo espiritual
No hay diferencia alguna en el trabajo de un hombre y una mujer, porque ambos son deseos de recibir placer, ambos son egoístas. Cada uno de ellos tiene que elevar la importancia de la meta, es decir, la revelación de la fuerza superior y su conexión con todas las personas, para revelar el mundo espiritual.
Al sentir la importancia de la meta, anulo mi ego y rechazo varias cosas que aparecen como obstáculos para alcanzarla. No dejo de recibir placer de la comida o de la vida, no rechazo nada en este mundo, pero trabajo sólo en la importancia de la meta.
Decimos que nuestro mundo es importante para nosotros y está lleno de grandes placeres, pero el mundo espiritual es aún más importante y más atractivo para mí. Resulta que, de acuerdo con el grado de esta importancia, no me doy cuenta aparentemente de todo lo que me impide alcanzar la espiritualidad. De esta manera avanzo.
M. LAITMAN
Al sentir la importancia de la meta, anulo mi ego y rechazo varias cosas que aparecen como obstáculos para alcanzarla. No dejo de recibir placer de la comida o de la vida, no rechazo nada en este mundo, pero trabajo sólo en la importancia de la meta.
Decimos que nuestro mundo es importante para nosotros y está lleno de grandes placeres, pero el mundo espiritual es aún más importante y más atractivo para mí. Resulta que, de acuerdo con el grado de esta importancia, no me doy cuenta aparentemente de todo lo que me impide alcanzar la espiritualidad. De esta manera avanzo.
M. LAITMAN
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